sábado, 18 de noviembre de 2017
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Expresión oral y escrita

1.- LOS CONTENIDOS DE LA EXPRESIÓN.

Para hablar y escribir bien hay que pensar bien. Para pensar bien es necesario pensar.

Antes de estudiar algunas técnicas para elaborar mensajes y expresarlos por escrito o de palabra debemos plantearnos el contenido de dichos mensajes. No se trata de estudiar mucho para saber mas mentiras, y dominar técnicas de comunicación para difundirlas con mas eficacia. El problema principal de la expresión oral y escrita es un problema de contenidos y secundariamente de forma.

El principal sujeto de elaboración de contenidos somos nosotros mismos, con el auxilio de nuestra razón. Pero no de una razón utilizada como un instrumento para conseguir nuestros propios intereses individuales a costa de los demás, sino para establecer fines colectivos.

Solo este ejercicio realizado de manera habitual nos hará seres racionales, humanos. Sujetos libres que fijan su propio rumbo. No piezas pasivas de un mecanismo diseñado por los poderosos, individuos que confunden su libertad con la ignorancia de los mecanismos de su esclavitud.

El saber no se deriva de los hechos mondos y lirondos. El movimiento no se demuestra andando, solo se muestra. El movimiento queda demostrado cuando se conocen sus mecanismos internos de funcionamiento, sus causas y sus finalidades.

Conocer es elaborar un pensamiento que explique las cosas. Esto supone tener herramientas para enjuiciar de forma autónoma la validez de nuestros saberes. Los conocimientos no se consumen, se autogeneran. Esto exige entrenamiento. Espacios y tiempo para pensar mas allá de trabajar y ver la televisión. Pensar es estudiar, no solo los libros, sino también la realidad, nuestra realidad.

Mucha información con poca formación colapsa la razón. Cuando la razón es débil, el diálogo es casi imposible. Entonces se sustituye por el interés. Hoy la gente no se mueve por su razón, sinó por su ración.

Las cosas mas simples son difíciles de entender porque sabemos demasiado. Somos víctimas de una polución informativa que colapsa nuestra razón. Para aprender a pensar hay que aprender a filtrar y olvidar conocimientos irrelevantes y engañosos.

Por ejemplo, nos parece normal que nuestra vida social esté organizada en torno al trabajo asalariado, aunque el trabajo asalariado no sirva para satisfacer necesidades sociales, sino para producir Capital. La sociedad no es la suma de cooperaciones sino un hervidero de intereses codiciosos que luchan entre sí. La irracionalidad es tal que las personas, no complementan sus trabajos antes de realizarlos, sino después, a través de un comercio competitivo y depredador.

Vivimos en un mundo organizado por la Economía, en un mundo invertido en el que el predicado ( el capital ) absorbe la potencia del sujeto ( las personas ), convirtiéndose en el verdadero protagonista.

En estas condiciones, la comunicación no se basa en el diálogo, sino en el despliegue de un código de normas. Este sistema es un código militar en el que quién recibe la consigna no tiene que analizarla, ni exigirle legitimidad, sino simplemente seguirla, reproducirla.

Las personas instaladas viven en un mundo asegurado por este código. Con un lenguaje unívoco ( "los empresarios crean puestos de trabajo", "el crecimiento económico traerá bienestar social", "la economía es la ciencia para la administración de los bienes escasos", "no hay que perder el tren de la modernización europea", etc.), todos saben a qué atenerse. El orden está garantizado. En esta intersubjetividad descansa la complicidad en la que se basa el poder.

El pensamiento debe mostrar las contradicciones: ¿Cómo puede coexistir sin alarma social la igualdad formal con la desigualdad de hecho?, ¿Qué libertad es la que nos condena a seguir las leyes de la economía a pesar de sus consecuencias ? ¿Qué democracia es la que asegura el beneficio privado y mantiene en la inseguridad a la mayoría de la humanidad y a seis de cada diez personas asalariadas en el Estado Español?.

2.- LAS FORMAS DE EXPRESIÓN.

2.1 La elaboración del mensaje.

Hay que tener algo que decir y debe estar ordenado. Antes de que alguien lo entienda debemos entenderlo nosotros mismos.

Es necesario sentarse, con tranquilidad a ser posible, y hacer una lista con los distintos aspectos de la cuestión que queremos expresar. No olvidar ningún aspecto importante. Distinguir lo más importante y lo menos importante.

Hacer un esquema donde las ideas se agrupen en bloques según sus relaciones. " Buscar las frases adecuadas para expresar los aspectos mas importantes y las relaciones entre ellos.

El esquema debe tener un comienzo introductorio del tema. Que exprese bien lo que se va a tratar. El cuerpo del esquema debe tener un orden lógico de exposición. Debe contener los datos, argumentos, pruebas, refutaciones de argumentos contrarios y conclusiones.

Además, es conveniente subrayar los aspectos mas importantes y aclararlos con ejemplos concretos. No prometer que se va a demostrar tal o cual cosa, la mejor demostración es una buena explicación, sin necesidad de autoanunciarse.

No presentar las preguntas o las objeciones con mas claridad que las respuestas.

Citar opiniones de fuentes respetadas por todos e ideas comprendidas por todos como apoyo de los argumentos propios. Sin embargo, la fuerza principal no debe provenir de estas fuentes externas, sino del propio razonamiento. Incluso, hay ocasiones en las que hay que enfrentarse con opiniones de autoridad falsas y con prejuicios compartidos por el auditorio.

No se debe acabar de cualquier manera. Al preparar el esquema es necesario tener en cuenta cuestiones como: lo mas importante, lo que constituye acuerdo, lo que constituye desacuerdo, lo que mediante una investigación y un debate mas profundo puede constituir acuerdo. Un conocimiento de estos aspectos facilita encontrar fórmulas adecuadas para cerrar el mensaje.

Leer algún texto próximo al tema que nos ocupa y buscar datos relativos a dicho tema, puede aportar mucha fuerza al mensaje.

Redactar algo después de estas operaciones, será más fácil. El resultado será mejor.

2.2 Expresión oral.

Todas las observaciones del punto anterior son válidas para la expresión oral, pero hablar en público tiene algunas especificidades que conviene tener en cuenta.

Aspectos formales.

Respiración correcta. Inspiraciones profundas con frecuencia.

Vocalización clara y natural. Hablar despacio, con naturalidad. Si hay micrófono se puede hablar mas bajo, lo que permite modular mejor con menos esfuerzo.

Variar el tono y la velocidad según el desarrollo del discurso para mantener mejor la atención del auditorio. Acentuar ideas o palabras esenciales

Laconismo, precisión y frases cortas en lugar de verborrea y frases largas y derivadas.

No comer ni beber mucho antes de una intervención " Procurar no estar cansado ni irritado.

No hacer movimientos rápidos ni repetitivos.

No usar coletillas ( "a nivel de", "¿no?", "objetivamente", etc.) " Evitar palabras no conocidas por el auditorio

No hablar por hablar. No repetir lugares comunes. Aspectos materiales.

Hay que conocer bien el esquema y tenerlo delante para no perderse o desarrollar demasiado una parte a costa de los demás.

No se debe leer. A ser posible, decir el mensaje.

Hay que tener algo propio que decir. Entregar algo de uno mismo. Solo se comunica bien lo que se tiene dentro, no las ideas prestadas. Las ideas ajenas deben integrarse con las propias y crecer dentro de uno mismo en un todo integrado. Aspectos prácticos.

Iniciar la intervención con una buen introducción del tema. Un buen título que resuma el conjunto es una gran ayuda. Se pueden utilizar preguntas , alusiones a ideas ó necesidades del auditorio, alguna narración corta que resuma lo esencial del mensaje.

Cerrar la intervención con un buen resumen.

Investigar, como parte del proceso de preparación de la intervención, las opiniones de los distintos sectores que van a escuchar la intervención. El debate.

No ponerse nerviosos con las opiniones contrarias.

No pretender saberlo todo y contestarlo todo. Una respuesta apresurada , superficial o sectaria es una demostración de inseguridad y de falta de razones.

A veces lo mejor es hacer preguntas al interlocutor para que desarrolle y justifique sus ideas.

Dejar siempre abierta la posibilidad de profundizar y modificar las ideas. No mostrarse como propietario de la verdad. Alguien puede no tener razón, pero tener razones. Lo mismo que nosotros.

El diálogo es la institución principal de la democracia, un valor en sí mismo. Tan importante como el contenido es la forma de elaborarlo.

3.- LAS PRÁCTICAS.

Aplicar estas normas a situaciones y temas concretos.

Practicar la expresión oral delante del magnetófono. Escucharse al día siguiente y corregir. Volver a grabar con las correcciones.
 

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