domingo, 24 de septiembre de 2017
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Entrevista a los padres de Diego y Laura (presos políticos catalanes)



Cada fin de semana de los últimos años los familiares y amigos de los presos políticos catalanes recurren miles de kilómetros para poder compartir un ratito con los suyos: unos 40 minutos o unas pocas horas son las recompensas del largo camino. Los familiares son, según sus propias palabras, los "daños colaterales" de una política penitenciaria que no respeta ni las propias leyes españolas; dispersión, aislamiento y vulneraciones de los derechos más fundamentales están al orden del día en las prisiones de la Península. En una pequeña cafetería, hemos compartido una mañana con los padres de los presos políticos Diego Sánchez y Laura Riera, con el objetivo de conocer de primera mano sus experiencias y opiniones, y un montón de anécdotas de su obligado paso por el mapa penitenciario español.

Llibertat. - Diego y Laura han estado en los últimos años dispersados en diferentes prisiones de la Península; ¿como padres, cuál fue vuestra primera impresión del contacto con la política penitenciaria del gobierno español?

Norbert. - Nuestra hija ha estado en diferentes prisiones y hemos tenido un poco de todo; primero estuvo en Soto del Real, después en Alcalá-Meco, Badajoz, y ahora provisionalmente está nuevamente en Soto del Real hasta que acaben los juicios, teniendo que volver seguramente a Badajoz. Cada prisión es un poco diferente, y tiene sus especificidades; Badajoz y Alcalá son centros más pequeños y accesibles, y no ponen tantos problemas por los paquetes y las visitas. En cambio, Soto es una megaprisión, y el trato es mucho más duro y distante. Los funcionarios son mucho más estrictos y difíciles de tratar. Carme Valenciano.- En mi caso, creo que el primer contacto con Soto del Real fue extremadamente duro; llegué a la prisión en un estado todavía de shock por la detención e incomunicación de Laura, y en un estado anímico bastante bajo. Nadie te explica nada de nada, y me fue muy difícil afrontar las primeras visitas; te hablan de "peculios" (ingreso de dinero a los presos), de "comunicaciones", de "bises", de miles de reglas que uno no entiende nada de nada. Suerte que en aquel momento familiares de otros presos nos ayudaron, como lo hacemos ahora nosotros con los que vemos nuevos, y pudimos salir. Me sorprendió de ellos la capacidad de reírse de la situación, y ahora creo que nosotros también lo hemos aprendido a hacer, es ley de vida acostumbrarse.

LL.- ¿Cómo valoráis la política de dispersión?

MªAntònia Burria.- Desastrosa, no tiene otra palabra. La situación es tal, que yo doy gracias y me siento "afortunada" tener a mi hijo en Soto, a sólo 600 kilómetros de nuestra casa. Y eso que cada mes tenemos que hacer 1200 kilómetros para verlo, y al llegar siempre nos pregunta cómo ha ido el viaje y nos recomienda ir con mucho cuidado. La carretera es peligrosa, muchos familiares de presos dispersados han sufrido accidentes después de agotadores viajes. Además, hace falta tener en cuenta el desgaste físico y psicológico que representan estos viajes mensuales, o a veces dos veces al mes. Por una persona de cincuenta años es difícil afrontar el dormir en el coche, autocar o tren, y tardas toda la semana en recuperarte. Es difícil de explicar, pero en la ida vas animado porque lo verás, y el volver es muy duro psicológicamente, ya que tienes la sensación de que lo dejas allí. CV.- ¡Y el coste económico!. Nuestra experiencia nos dice que una familia "standard" catalana es imposible que afronte sola esta política penitenciaria, que parece hecha expresamente para destrozar a los familiares. Este último año en que Laura ha estado en Badajoz, el coste familiar mensual subía a 1000 euros (160.000 ptas) en viajes y estancia en Extremadura, a 1100 kilómetros de Terrassa. Además, tenemos que salir el viernes (pidiendo fiesta en el trabajo) para volver el domingo por la noche, por las difíciles combinaciones de los trenes que nos obligan a pasar dos noches a fuera de casa. Todo está diseñado como venganza, como plus de condena que tenemos que pagar las familias. En mi parecer si estuvieran aquí todo sería mucho más fácil; no faltaríamos nunca ninguna visita, pudiendo darle más apoyo moral, y si hubiera cualquier problema podríamos hacer más presión; ahora mismo, si el médico no lo atiende, tendría que esperarme al lunes o martes en Badajoz para poder hablar con él y hacer los papeles, y no puedo, ya que he que volver a trabajar.

Ll.- ¿Cómo es la relación con los carceleros?

MªA.- Cómo ya hemos dicho, entre los funcionarios hay de todo, y cada prisión es un mundo. Pero la verdad es que en Soto por muchos de ellos todos somos "etarras"; es igual que no estén condenados, o que sólo somos familiares o amigos. Para algunos de ellos todos somos como un "enemigo" y funcionan en clave de "venganza" añadida a la condena que están cumpliendo nuestros hijos. Sino, no se puede entender como a personas que llevan años yendo a visitar a un preso un día le llevan a la puerta que no puede entrar, o hechos parecidos que se ven en las visitas.

Ll.- ¿Y la atención médica?

CV.- En este aspecto también tenemos mucho que decir. Laura se cayó accidentalmente por unas escaleras en octubre, y se rompió un tobillo. Desde entonces ha estado pidiendo a un médico que todavía no ha ido a visitarla; una burrada puede ocurrir en la prisión una enfermedad grave e incluso crónica. Imagina, uno de los pocos que la atendieron fue un dentista que le quería sacar una de las muelas sanas en vez de la que tenía caries. MªA.- Esta situación de continúa desatención médica ha llevado a que los presos no se fíen de los médicos y no quieran visitarse, desconfían muchísimo. Con Diego, estuvo meses pidiendo las lentillas que necesita para ver mismamente, y obtener respuesta. Cuando finalmente le dejaron entrar, había empeorado y necesitaba más dioptrías.

Ll.- ¿Y lo que quieren comprar, como funciona?

MªA.- Es lo que en lenguaje de los funcionarios es "el economato", que pagan con el "peculio" que nosotros les ingresamos. Pero todo lo que pueden comprar allí es lo que no se les puede entrar, como pasta de dientes, fruta o bebidas; el precio es normalmente el doble que en la calle, un verdadero negocio de ve a saber quién, que todavía agrava más la carga económica por las familias.

LL.- Los dos presos catalanes fueron detenidos bajo la Ley Antiterrorista (LAT), que permite la incomunicación hasta cinco días, ahora prorrogables a trece. ¿Cómo vivisteis el paso de vuestros hijos por la LAT?

MªA.- En el caso del Diego, yo personalmente dejé de creer que vivimos en un "estado de derecho". Mi hijo fue detenido cuando entraba en los juzgados de Barcelona para declarar, y ya a dentro lo detuvieron, de forma totalmente ilegal. ¿Porque no lo dejaron declarar directamente? ¿Porque querían que declarara primero en Via Laietana? Pues porque todo el mundo sabe que todavía se tortura, física y psicológicamente. Fue muy duro vivir aquello, y además detuvieron también a su compañera para enseñarle y amenazarlo con todo tipo de agresiones a ella. Cuando lo volví a ver, me dijo que hubo momentos que hubiera firmado cualquier cosa para evitar daños o una violación a su compañera. ¿Y yo me pregunto, cómo puede valer una declaración en una situación como aquélla? Es escandaloso.

CV.- Para nosotros también fue extremadamente duro, y es muy difícil de hablar. A mí Laura me explicaba que en España se torturaba, y yo no la creía nada; pero después de estar tres días detenida por la Guardia Civil, al verla sólo le pude decir "que te han hecho"?; parecía una títere, la mirada perdida, los zapatos manchados de sangre y la ropa no era la de ella. No me puedo explicar cómo cinco agentes adultos pudieron hacer lo que hicieron con una chica de veinte años, no me lo puedo explicar ... literalmente la destrozaron, física y psicológicamente. He tenido que reflexionar y me ha hecho falta mucha ayuda para no odiar profundamente a las personas que le hicieron aquello a mi hija. Ahora creo que lo que le ha pasado no tiene que servir para generar más odio, sino para intentar solucionar el problema; yo estoy en contra de todas las formas de violencia, de la Guardia Civil y de ETA, y lo que hace falta es sentarse y hablar, todos y con quién sea. No se puede demonizar a nadie por el hecho de sentarse e intentar solucionar los conflictos colectivos hablando de ello. Pero lo que me ha quedado claro es que ahora y aquí se tortura, igual que cuándo el Tribunal de Orden Público.

NR.- Durante aquellos terribles días no supimos absolutamente nada; nadie nos decía dónde estaba ni qué le estaba pasando. Fue horroroso; ir de aquí para allá y todo el mundo diciéndonos que no sabían nada. Además, el papel de la prensa fue lamentable; ninguna presunción, Laura ya estaba condenada en un juicio paralelo, donde sacaron donde vivía, trabajaba ... sin respetar ninguna intimidad.

Ll.- Finalmente, hace poco más de dos meses Laura y en Diego se casaron en Soto del Real. ¿Cómo es una ceremonia así en la prisión?

CV.- En este sentido tuvimos mucha suerte; pocos días antes vimos una boda en una celda próxima que duró poco más de un cuarto temprano, rapidísimo, y la novia lloró mucho al marcharse. En nuestro caso nos permitieron unos bises íntimos familiares y estuvimos las dos familias un buen rato; sin pastel, ni grandes vestidos, pero a muchas bodas los hubiera gustado tener el buen ambiente que se vivió. Nos dejaron entrar unas flores y unos anillos, que ya era mucho (estábamos seguros de que no entraría) y con todo fue muy guapo. "Mi hija pasa 20 horas al día encerrada en una celda"

Ll.- Cómo vivisteis vosotros y a vuestros hijos el atentado del 11 de marzo en Madrid?

MªA.- Nosotros llegamos aquel sábado al locutorio sin saber exactamente si podríamos hacer la visita. Y nos encontramos a Diego muy afectado y también indignado de cómo estaban yendo las cosas. Dentro de la prisión, los funcionarios lanzaron por la megafonía del centro insultos contra los presos vascos, e incitando a los presos sociales a agredir a los presos políticos. La situación estuvo muy tensa, pero afortunadamente no hubo agresiones. En cambio, en Alicante a una chica que había estado con Laura la sacaron al patio con todo un grupo "especial" de presos sociales, y los funcionarios cerraron "inusualmente" las puertas. La chica recibió una paliza, y todo porque el Acebes quería mantener la mentira hasta las elecciones. Todo fue vergonzoso, y lo peor es que todavía hay ex-ministros que defienden la autoría de ETA. NR.- En Badajoz no hubieron agresiones, pero las consecuencias han sido también desastrosas. El viernes 15 de marzo nuestra hija y el resto de presos políticos las aislaron e incomunicaron, teóricamente por su "seguridad". Pero les aplicaron el artículo 10, que es una clasificación de Laura como a "muy peligrosa" y un régimen penitenciario muy duro.

Llibertat. - En que consiste el artículo 10 de preventivos?

CV.- La prisión de Badajoz, que es donde está asignada nuestra hija, decidió que todos los presos acusados de colaborar o pertenecer a ETA eran "peligrosos" después del 11 de marzo. Y a pesar de que después se supo que era AlQeda, todavía están incomunicados, y pueden estarlo toda la condena. El régimen consiste en estar 20 horas al día sola en la celda, donde duerme y come. La comida la entran por una puerta pequeña que abren para pasarle cosas. Tiene cuatro horas de patio con otra chica, y después vuelve a la celda donde sólo tiene unos pocos CD y libros, no tiene ni una simple televisión. Ella está animada, pero su situación es muy dura y por eso es tan importante para nosotros irla a ver.

 

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