Anexo XX: El enemigo en casa. La lucha contra el imaginario social dominante

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1.Somos lo que decimos y lo que hacemos. Deberemos elaborar teórica y prácticamente una nueva forma de aprendizaje y de educar(nos). Para ello es necesario manejar la tensión entre la dinámica teórica y la dinámica elaborativa. Esta última, basada en la participación y la acción directa de los sujetos.

Tenemos que aplicar la forma de conocimiento que defendemos a nuestro propio proceso de elaboración de conocimientos. Dicho de otra manera: Aplicar(nos), de manera reflexiva, en nuestra propia dinámica como grupo, los principios que decimos defender.

Calificar la veracidad y la utilidad liberadora de los conocimientos que producimos, no solo por su contenido abstracto, sino también por la forma concreta en que han sido producidos y por los efectos de su aplicación en las relaciones sociales. No podremos contribuir con nuestros conocimientos a la liberación de nadie si, al tiempo, dichos conocimientos no nos liberan a nosotr@s mism@s.

2.Para convertir el aprendizaje en un proceso de liberación, debemos contar con una metodología que nos permita reconocer los indicadores de la sociabilidad enajenada que nos constituye. Dichos indicadores, presentes en el “inocente” espacio de la vida cotidiana, expresan la cristalización efectiva e inmediata del imaginario que queremos transformar.

En ausencia de una dinámica grupal elaborativa y participativa, los conocimientos teóricos contribuyen a la escisión entre el contenido formal de dichos conocimientos y la práctica material del sujeto que se los apropia. De esta forma, los conocimientos quedan vaciados de su poder normativo y no tienen consecuencias políticas ni éticas.